Los documentos frente al relato: una revisión de los orígenes del asociacionismo en la Guardia Civil. Por JM Prades
Los documentos muestran la construcción de una organización; los testimonios ayudan a comprender la complejidad humana que hizo posible (y al mismo tiempo tan difícil) esa construcción.
La historia del asociacionismo profesional en la Guardia Civil suele narrarse como una sucesión lineal de acontecimientos que desembocan de forma casi natural en la creación de AUGC. Sin embargo, cuando se analizan los documentos originales de 1994 y 1995, esa aparente linealidad desaparece. Lo que emerge es un proceso mucho más complejo, condicionado por decisiones jurídicas, circunstancias políticas y, sobre todo, por la necesidad de mantener unido un proyecto en un momento especialmente delicado.
La investigación realizada sobre actas de asambleas, escritos administrativos, informes internos y documentos elaborados posteriormente por algunos de sus protagonistas permite formular una conclusión inicial: la historia fue bastante más compleja de lo que la memoria colectiva ha terminado transmitiendo.
Los documentos hablan de Derecho; las personas, de estrategia
El Acta de la Asamblea General celebrada en octubre de 1994 acredita dos decisiones fundamentales.
Por un lado, la modificación de los estatutos de COPROPER mediante la incorporación de fines relacionados con la representación profesional, el asesoramiento y la defensa de los intereses de sus asociados.
Por otro, el acuerdo de fusionar la asociación con la denominada "6 de Julio de Guardias Civiles" y utilizar una nueva denominación conjunta.
Desde un punto de vista documental, esos hechos están plenamente acreditados.
Lo que los documentos no explican son las circunstancias internas que hicieron posible aquellos acuerdos.
Y precisamente ahí adquieren interés los testimonios orales recabados durante esta investigación.
Sin sustituir nunca al documento escrito, esos testimonios coinciden en describir que aquella unificación respondió, en gran medida, a una necesidad estratégica. El contexto político aconsejaba presentar un frente común. La dispersión habría debilitado un movimiento que trataba de abrir espacios de representación profesional en un momento especialmente sensible para la institución.
En otras palabras, la unidad no debe entenderse necesariamente como la desaparición de todas las diferencias internas, sino como un acuerdo de oportunidad impulsado por las circunstancias.
Una organización plural
La documentación posterior demuestra que, con el paso del tiempo, surgieron interpretaciones muy distintas sobre aquellos acontecimientos.
No resulta extraño.
Toda organización naciente reúne sensibilidades diferentes.
Los testimonios consultados permiten entrever la existencia de discrepancias estratégicas desde los primeros momentos. No tanto respecto al objetivo último (dotar a los guardias civiles de instrumentos de representación) como sobre la forma de alcanzarlo, el liderazgo del proyecto y la estrategia que debía seguirse frente a la Administración.
Lejos de invalidar el proyecto, esa pluralidad ayuda a comprender por qué determinadas decisiones fueron objeto de negociación permanente.
También permite entender el papel que algunos dirigentes desempeñaron como elementos de equilibrio, favoreciendo el consenso entre posiciones distintas y evitando que las diferencias internas desembocaran en una ruptura del movimiento.
El verdadero conflicto jurídico
Mientras internamente se buscaban fórmulas de cohesión, la Administración analizaba otra cuestión.
El informe elaborado desde la Secretaría de Relaciones Políticas e Institucionales del PSOE muestra que el debate jurídico ya no giraba alrededor del caso Roldán.
La cuestión era mucho más profunda.
¿Dónde terminaba el derecho de asociación y dónde comenzaba una auténtica organización profesional de representación de guardias civiles?
Ese interrogante explica tanto las modificaciones estatutarias como las objeciones formuladas posteriormente por el Ministerio del Interior.
La respuesta del Registro
El oficio del Registro Nacional de Asociaciones de febrero de 1995 constituye una pieza esencial para entender el conflicto.
El Registro no entra a valorar la legitimidad histórica del movimiento.
Simplemente recuerda que la denominación conjunta utilizada tras la Asamblea no figuraba inscrita como tal y que la única entidad registrada seguía siendo COPROPER.
Desde una perspectiva jurídica, esa precisión resulta decisiva.
Desde una perspectiva histórica, explica por qué, años después, surgirían relatos distintos acerca del verdadero origen de la organización.
Memoria e historia
El documento elaborado con motivo del trigésimo aniversario de AUGC debe interpretarse precisamente desde esa perspectiva.
No pretende reconstruir objetivamente todos los acontecimientos.
Es un texto escrito décadas después por protagonistas que defienden una determinada interpretación de los hechos.
Su interés no reside únicamente en lo que afirma, sino en aquello que revela: que la discusión sobre los orígenes seguía abierta muchos años después.
La principal conclusión
La investigación desarrollada hasta ahora permite sostener una idea que quizá explique mejor todo el proceso.
La llamada "unificación" no parece haber sido el resultado de una integración plena entre grupos perfectamente cohesionados.
Todo indica que fue, más bien, una respuesta pragmática a un contexto excepcional.
Existía un objetivo común suficientemente importante como para dejar en un segundo plano discrepancias estratégicas, diferencias personales y distintas concepciones sobre el futuro del movimiento.
Esa circunstancia ayuda a comprender por qué, una vez desaparecida la presión del momento, reaparecieron interpretaciones distintas acerca de lo sucedido.
Mirar la historia sin vencedores
Quizá el error haya sido presentar este debate como una confrontación entre memorias divergentes.
No es exagerado señalar la existencia de importantes discrepancias.
Los documentos apuntan hacia una realidad mucho más humana.
Las organizaciones no nacen en laboratorios jurídicos.
Nacen entre personas que cooperan, discrepan, negocian, ceden y, en ocasiones, aceptan convivir con diferencias profundas porque consideran que el objetivo común merece ese esfuerzo.
Eso no resta valor a ninguno de los protagonistas.
Al contrario.
Hace su historia más creíble.
Y, probablemente, más cercana a lo que realmente ocurrió.
Porque, cuando desaparecen las simplificaciones, la historia deja de ser un relato de héroes individuales para convertirse en la reconstrucción de un proceso colectivo, lleno de aciertos, errores, tensiones y acuerdos difíciles.
Es precisamente esa complejidad la que muestran los documentos.
Y es esa complejidad, no las versiones interesadas construidas décadas después, la que merece ser preservada para las generaciones futuras.
Investigar no consiste en demostrar lo que uno cree; consiste en aceptar lo que los documentos terminan revelando, aunque contradigan nuestras propias convicciones.

Con los 3 compañeros de la foto: Fernando Carrillo, Florencio Garrido y el sargento Morata, fui coprotagonista de la legalización de COPROPER, haciendo de mediador con el Ministro de Interior y Justicia, Juan Alberto Belloch, que nos facilitó la artimaña de la legalización sin que se enteraran los generales de la GGCC, por medio de la Ley de Silencio Administrativo.
ResponderEliminarEn el libro "GUARDIAS CIVILES. Ciudadanos de uniforme" escrito conjuntamente con ellos, se explican los pormenores de aquellos inicios.
Javier Marín Vázquez