TEORIA GENERAL DE LOS PLATOS ROTOS POLICIALES. Por Rafael Castro Torres (licenciado en criminología)
En Málaga, una tarde tomando café, hablando con el bueno del Policia Local de Sevilla Casimiro Villegas, me cuenta lo que le paso en Sevilla, allá por el año 2013. Resulta que en su casa, a las tres la madrugada, cuatro señores sin cita previa ni llamar al timbre, entran en su casa, y al bueno de Casimiro, que es Policia, se le ocurre defenderse.
Y un servidor, le cuenta su experiencia de cómo había sido condenado. Donde lo único que interesó al sistema judicial, fue el RESULTADO, es decir las lesiones y daños producidas, o como lo bautice, LA TEORIA GENERAL DE LOS PLATOS ROTOS POLICIALES.
En esta teoría, trato de materializar, la preocupación que me producen algunas actuaciones judiciales y las posteriores sentencias sobre intervenciones policiales, donde resulta indiferente que se intervenga en un caso de violencia de género, con un enfermo mental, también es indiferente que una parte sea Policia y la otra parte tenga antecedentes “para alicatar tres cuartos de baños”, da igual también que sea en tu casa o el bar de la esquina. Con una indiferencia enfermiza, lo único que importa es la producción de resultados objetivables. Y donde el que rompe un plato paga un plato y el que rompe dos paga el doble.
Empiezo como primer elemento de esta Teoría con el etiquetamiento, que para que todos nos enteremos, consiste en la adjudicación en un primer momento, de una etiqueta/clasificación de los hechos, con un nombre, con una importancia, y una explicación elemental de lo sucedido, para que nuestro cerebro empiece a procesar. Asi es como una frase o un gesto en los primeros momentos policiales, de forma milagrosa, puede ser la génesis de toda una calificación jurídica.
Esta etiqueta No sabemos muy bien quien la adjudica, si es la Policia, si son los testigos, si son los delicuentes - con alguna falsa acusación-, si es algún periodista más interesado en la noticia que en la verdad, o incluso la propia víctima. Es posible que la suma de diferentes partes, dé consistencia al todo a esa etiqueta. Sí sabemos que es en un primer momento y que la gran mayoría del personal asume como hipótesis de trabajo y por tener algo con lo que ”empezar a trabajar”.
Una vez que esos hechos, han sido inicialmente etiquetados, si se dan una sucesión de diferentes elementos, el mantenimiento de la etiqueta inicial se asienta y consolida, y la desclasificación o reclasificación será casi imposible y la evolución de todo el proceso tendrá un mal pronóstico.
El INICIO. En los primeros momentos, la Policia y factores como el tiempo de dedicación a los hechos, la intensidad de las actuaciones policiales, la existencia de un responsable/coordinador, en la realización de estas diligencias son esenciales.
La actuación policial, lleva una inercia funcionarial, y una rutina, con difícil posibilidad de modificación. Difícil como saber qué suerte correrás, si los que intervienen tienen el mismo color de uniforme, le quedan poco para acabar su turno de trabajo, y tienen grabado en sus muchos años de servicio, y otras circunstancias como que te toque el asunto de noche o un fin de semana. Es lo que denomino el segundo elemento el Sistema Policial rutinario.
Otra figura esencial en este inicio, es el elemento del Abogado, lo de elemento no es peyorativo- El abogado, en función de mil variables, como honorarios, cariño profesional a tu caso, situación profesional, hara su diagnóstico con más o menos precisión y procera a la aplicación de su táctica y estrategia con igual vocación y convicción. Es lo que determino como tercer elemento el “abogado sin alma”.
EL DESARROLLO, La instrucción. Después , del etiquetamiento policial, llega el todopoderoso Sistema judicial, en ese sistema judicial robagallinas, viejo y cansado, y a veces colapsado , entre el hartazgo de formas de trabajo atávicas, y entendiendo que es un caso más de los cien mil y uno , que tienen pendiente, se da cuerpo y sustancia al procedimiento, aplican aquello, otra vez del principio de mínima injerencia y de forma casi automática se mantiene todo lo que hay hasta el momento, y con esa atención patológica en los resultados, porque al fin y al cabo , es lo objetivable.
decretan “ no es nada personal, pero tenemos que imputarte”, y vamos al “ siguiente caso”.
Es verdad que la justicia debe ser ciega, pero también es verdad que la justicia debe tener alma.
A nuestro Sistema Judicial, lo denomino, sin acritud, el viejo elefante.
DURACION DEL PROCESO. Todo el proceso, como el viejo elefante que marcha con una velocidad lenta y parsimoniosa, se alarga de una forma inhumana. Esta lentitud del sistema es cierto que no es exclusiva de las intervenciones policiales, pero cuando afecta a personas por realizar un servicio público, sus trabajos, personas que normalmente suelen ser jóvenes, es un plus de castigo. La incertidumbre sobre el resultado final del proceso, es un elemento lesivo infalible.
Un Guardia Civil de Murcia, con una intervención profesional en enero de 2006 tuvo que esperar hasta julio de 2018 para ser finalmente absuelto, sí, sí, oiga así como doce años de inhumana espera.
A este elemento, me veo obligado a nombrarlo como la antesala de la angustia.
LA SOLEDAD. Frente a la seguridad y comodidad de pertenencia al grupo policial, el funcionario Policial es abandonado a su suerte. Los miembros del grupo miran raro al que se aparta del grupo, y se produce un segundo etiquetamiento, ahora no de la actuación profesional, sino de la persona, prefiere no involucrarse por una insensibilidad humana y profesional patológica.
Esa falta de reacción de la propia institución y de los supuestos compis, compañeros o coincidentes laborales, los convierte en simples espectadores de una tragedia, que, al parecer, nunca les tocara a ellos. LOS ENFERMOS
No dejes que la realidad estropee la buena imagen del Cuerpo.
A este elemento la mala soledad.
LA RESPONSABILIDAD DILUIDA.
LA FOBIA AL UNIFORME. Suele ocurrir que después de una situación laboral extrema, con correspondientes actuaciones judiciales, el Policia “coge” una baja laboral psicológica. Cuando se van desarrollando las consecuencias negativas de esa situación, y el Policia comprueba como su Cuerpo y sus propios compañeros, no responde en consonancia al proceso, provoca un estrés que mantenido en el tiempo da origen a un conjunto de reacciones, y que configuran un trastorno fóbico. Estas reacciones son, entre otras, una intensa reactividad fisiológica, gran ansiedad en cualquier lugar relacionado con el trabajo, una hipersensibilización a cualquier comentario , conductas de evitación a compañeros, reacciones agresivas. Todas estas reacciones irraciones se van consolidando y agravando a medida que se alarga la baja psicológica. Lo que inicialmente es una medida y solución temporal , se convierte en un problema grave y definitiva.
A este elemento, dentro de de esta teoría, se denomina fobia al uniforme.
EL FINAL. El Juicio, una vez“ imputado como Dios manda, lo tuyo pasa a otro juzgado, para que tengas todas las garantías judiciales, y te enteres de que siempre puedes presentar recursos, alegaciones, ese alambicado sistema judicial. Y en esta nueva “estación de penitencia”, confirmas lo visto en el Juzgado de Instrucción, y que por un principio de conservación de la energía, en este juzgado tampoco es previsible algún cambio.
Ahora es cuando empiezas a darte cuenta de que se masca la tragedia, y se activa una fase de recursos judiciales, peritajes de parte, informes de sujetos varios, todos previo pago con tarjeta o en efectivo, con provisiones de fondos y otros conceptos, que se materializan en leuros, pero todos orientados a salvar el pellejo y contarle al mundo quien es el bueno y el malo.
A la Administración de JUSTICIA, no le vendría mal un poco de autocrítica, y sería interesante, que se auto administrara una pequeña dosis de Proporcionalidad Judicial, para ver si, en casos como el de Casimiro Villegas, las actuaciones, peticiones de la Fiscalía, y los tiempos de desarrollo judiciales han sido además de legales, proporcionalmente humanas.
Y la cima de esta fase, es el día del juicio, apareceré como el rayo, de forma furtiva, la figura del “acuerdo de conformidad” y después de años de espera, inseguridad e incertidumbre, en segundos, en un instante judicial, de forma mercantil y enfermiza, tienes que decidir, concretar y aceptar el final de todo.
Algunos que son ingenuos, y bien pensados, quieren “ que se haga justicia, aunque tenga que abrirse el cielo”, y piensan, pues ya que hemos llegado hasta aquí, y que tenemos la entrada pagada, vamos a ver la función teatral , y en la vista oral, visual, auditiva y táctil , y viendo como tu abogado improvisa, el Fiscal bosteza y el Juez supervisa su manicura, comienzas a aceptar la tragedia , descubres el último elemento de la teoría moderna de los platos rotos policiales , y es que tu caso le importa al mundo un carajo, y pones título a tu tragedia “cómo buscarse la ruina por defenderse”.
Para acabar, esta TEORIA GENERAL DE LOS PLATOS ROTOS POLICIALES, contempla, que los resultados de estos sucedidos policiales, no siempre son negativos para los Policías, pero cuando toca pues toca, y como los pimientos de Padrón “ unos pican y otros no”. Así que Casimiro, sin acritud, date por jodido.

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